Desde hace poco tiempo hemos venido presenciando un debate bastante intenso sobre el peligro que significa la manipulación de los datos personales en redes sociales. Algunos expertos aseguran que estar conectado a internet expone una gran cantidad de información privada que puede ser utilizada sin nuestro consentimiento.

Ya lo hemos escuchado antes, que las redes son herramientas que nos conectan al mundo pero que alberga ciertos riesgos, ahora bien, si esta afirmación la ubicamos en este contexto, podemos considerar que los efectos secundarios de nuestra exposición en la red podrían cambiar la dinámica de nuestras vidas.

¿Un riesgo que preferimos ignorar?

Si bien es cierto que muchos de nosotros podemos considerar en serio lo peligroso que puede significar entrar en la web donde nuestros datos personales son manipulados, la mayoría decidiremos ignorar este hecho, debido a la gran dependencia que se hemos desarrollado con estas herramientas de social media.

Está claro que las redes sociales nos hacen firmar un contrato en el que nos ofrecen un servicio, aparentemente gratuito, donde nos solicitan el permiso para usar el contenido en nuestros perfiles. A la postre, esta información es la mercancía con la que estas empresas comercian y obtienen dividendos.

¿Cómo funciona el sistema de manipulación de datos personales?

Cuando se destapó el escándalo de Cambridge Analytica, resultó un gran baño de agua fría, aunque ya desde antes había algunas opiniones que apuntaban a esto. Esta empresa, revisaba el perfil de los usuarios para estudiar sobre sus gustos, preferencias y rutinas para saber cuándo mostrar anuncios publicitarios en su muro.

Esto evidenció que muchas compañías de internet como Facebook aplicaran las técnicas de manipulación de los datos personales en redes sociales, ya que allí existe una gran base de datos de millones de usuarios que usan las redes a diario. El fin es vender dicha información personal por lo que su razón de ser se ha convertido en un negocio millonario.

Son muchos los usos que se le da a esta información, tales como propaganda política para influir en el voto, hacer publicidad para ciertos productos, generar matrices de opinión con fake news, entre muchas otras cosas. Pero esta situación no es casual, existen algunas tácticas que se usan para que nuestros datos personales sean manipulados.

Adicción a las redes

Una de las cosas en las que seguramente coincides, es que cada día se hace más complicado dejar a un lado nuestros dispositivos. Probablemente, lo primero que haces al levantarte es tomar el móvil y revisar las últimas notificaciones en redes sociales, y éstas son la principal causa de la adicción.

Las notificaciones son las que te mantienen pendiente del móvil, ya que son las que te avisan de cualquier noticia, saludos, avisos de ofertas o descuentos o los likes. Otro factor importante que alimenta esta adicción es la inmediatez de la información de algunas redes como el caso de Twitter.

De hecho, algunos expertos de sanidad recomiendan desactivar gran parte de las notificaciones y sólo dejar las verdaderamente importantes, no sólo para evitar mucha interacción que lleve a la manipulación de los datos personales en redes sociales, sino también para efectos de salud mental.

Los algoritmos de recomendación

El tipo de búsqueda y tiempos de interacción son los que determinan la actuación del algoritmo. Es en este momento en el que se puede determinar cuáles son nuestros gustos, ubicación, edad, estados de ánimo. Así mismo se puede detectar la hora en la que solemos conectarnos y el tiempo que pasamos en la red.

Toda esta información es la que se utiliza para realizar modelos de predicción. Es de esta manera como se lleva a cabo la manipulación de los datos personales en redes sociales, que al final de cuentas utilizan el conocimiento sobre nuestra psicología para el beneficio de las empresas.

Estas crean los algoritmos sólo por interés comercial, de allí que en la mayoría de los casos no les importa que estas acciones afecten de una forma negativa a los usuarios. Su objetivo principal es controlar el tipo de contenidos que llegan a nosotros, crear un mayor número de interacciones y mantener nuestra atención el mayor tiempo posible.

El día que se destapó la verdad sobre la manipulación de los datos personales de los usuarios de las redes sociales

Para crear una cuenta de Facebook, la plataforma solicita un registro que está ligado a un correo electrónico y una contraseña. Esta forma también sirve para acceder a otras plataformas como sitios web, aplicaciones o juegos. 

Estas plataformas solicitan la autorización para acceder a información personal así como de familiares y conocidos que están asociados a dichas cuentas.

Este fue el recurso que utilizó Aleksandr Kogan, quien fuera profesor de Psicología de la Universidad de Cambridge y quien desarrolló una aplicación llamada Thisisyourdigitallife.

En dicha aplicación Kogan ofrecía pagarles a los usuarios de Facebook, quienes serían parte de un test de personalidad y a su vez aceptarían compartir información personal con fines académicos. Sin embargo, la información de 30 millones de perfiles de usuarios estadounidenses.

Sin embargo, tiempo después esta investigación de Kogan fue vendida a Cambridge Analytica, la cual fungía como la consultora de comunicación estratégica en la campaña de Trump. Este escándalo sobre la manipulación de los datos personales en redes sociales, fue reportado por The Guardian y The New York Times.

Gracias a ese escándalo, muchas fueron las voces que se levantaron para frenar esta situación, este tipo de recopilación de datos supuestamente ya no se pueden hacer. En teoría desde 2015 Facebook no permiten que se acceda a la información de amigos y familiares de los usuarios.

Actualmente, existen muchas personas que solicitan la total desconexión de las redes sociales, no obstante, si se considera que la mayoría siente que aún obtienen beneficios de éstas, se hace necesaria una acción intermedia. La primera, los usuarios debemos evitar la publicación de datos personales y rasgos de personalidad.

En el caso de las autoridades deberían mantener un control estricto sobre estas prácticas de las compañías tecnológicas a través de regulaciones y leyes.