La tecnología ubicua nos da la impresión que está en todas partes, nos rodea y está a la espera de que requiramos algo de ella para así interactuar de manera rápida y precisa. En esto se ha convertido la computación en la nube, pasó de ser un modelo de servicio donde se ofrecía cálculos de exceso de cómputos y almacenamiento masivo bajo una renta; a ser un proveedor de servicios en la nube (CSP).

Llevando al plano empresarial soluciones de plataformas como servicio (PaaS), manejo de software como servicio (SaaS) y manejar la infraestructura como servicio (IaaS). Tres premisas que se deben tomar en cuenta, dado el tiempo, el respaldo económico y el trabajo que se necesita para migrar todos los servicios y aplicaciones a la nube.

La computación en la nube en esta nueva era

Si algo conocimos en el año 2020, fueron los servicios que podemos encontrar en la nube. Si bien este término nos viene acompañando desde 1997, fue hasta ahora que la pandemia nos impulsó a mirar hacia este mundo que para muchos era desconocido o quizás no le prestaban la importancia que se merecía.

Todos nos vimos en la obligación de investigar un poco más o simplemente adentrarnos de lleno en ello, pues casi todos utilizamos servicios educativos y de entretenimiento para abastecer nuestros hogares, inclusive los servicios médicos fueron los más demandados.

Si bien como ya nombramos los servicios básicos que ofrecía el servicio en la nube, con esta reinvención, se estima que para el año 2030, las inversiones en este campo asciendan a más de 1000 mil millones de dólares.

Tendencias de la computación en la nube para el 2021

Nube de Juegos o Cloud Gaming

El año 2020 fue quizás el despertar de muchas ideas que venían con cierto empuje, pero no terminaban de despegar. Experiencias como las de Netflix, Amazon Prime o Disney Channel, han llevado a replantear cómo será el servicio de muchas empresas y el mercado de los videojuegos no será la excepción.

Para el 2025 se estima que la inversión en este sector supere los 400 mil millones de dólares, y se basarán en software como servicio (SaaS), para promocionar sus videojuegos desde servidores distante, como ya lo están implantando algunas empresas, por ejemplo, Google y Apple.

Nubes distribuidas

Para finales del 2018 y principios del 2019, una de las tendencias estratégicas para esa fecha era la nube distribuida, que prometía un ambiente bastante ágil y confiable con plataformas como servicio (PaaS). Esta propuesta retomó su impulso para mediados del 2020 y este 2021 las necesidades han incrementado un 150%.

La promesa de una baja latencia, la cantidad de servicios y la reducción en los costos de manejo de datos, son el imán perfecto para llamar la atención de muchos empresarios que buscan contar los recursos informáticos en la nube, en los lugares donde se encuentren sus negocios. Para el 2025 se estima que muchas de las organizaciones asumirán el reto y migrarán sus servicios a la nube distribuida para tener acceso desde cualquier lugar.

La nube y la Inteligencia Artificial

El uso de la inteligencia artificial nos viene acompañando desde el año 1950 con el influyente trabajo de Alan Turing, quien es considerado el padre de la informática moderna.

Estos últimos años, muchas empresas han empleado nuevas formas de uso de IA, sobre todo en las plataformas de streaming que han aumentado su demanda en un 500%, no solo la de entretenimiento si no también la de datos y análisis de los mismos. Estas propuestas que están basadas en plataformas como servicios (PaaS), permiten que una gran cantidad de usuarios, puedan acceder a opciones de aprendizaje en línea. El uso de estas herramientas innovadoras, traerá mayor productividad para todos los que la implementen.

La seguridad en la nube

En el momento que los servicios son migrados a la nube, medidas de seguridad deben ser tomadas de inmediato. Esto con el fin de salvaguardar la integridad de la información y así promover el servicio sin ningún tabú de por medio y hacerlo con base demostrable en su infraestructura como servicio (IaaS).

Esta tendencia permitirá la movilidad de los trabajadores, ya que con el teletrabajo se mostrarán escritorios virtualizados que son mucho más seguros en cuanto a ataques de ciberdelicuentes.

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